Simplicidad que deslumbra
Realidad que lastima
Hace unas semanas pude asistir a una de las salas de cine de arte de nuestra ciudad y tuve el honor de poder ver en pre-estreno el nuevo filme de Fernando Eimbcke, Lake Tahoe; quedé maravillado de principio a fin, sentí que viví toda una travesía y al salir comprendí que acababa de presenciar una de aquellas cintas de las cuales al salir, podrías hablar de ella todo el tiempo; quedas asombrado, te involucras tanto; que desencadena cierto tipo de emoción inevitable.
La verdad es que, estuve pensando cual sería la mejor forma de reconocer el trabajo de quien yo considero hoy en día el mejor director de cine mexicano. Sí, y siento decepcionar a aquellos fanáticos de Iñárritu, a los seguidores de Guillermo del Toro (también maravilloso) , de Reygadas, de los Cuarón, etc. Así que decidí dedicarle las líneas necesarias; que casi nadie le da por ser un cineasta no comercial.
Lo que veo en una cinta de Eimbcke es pasión pura; un amor incondicional a su arte, el cine. Y es que, encuentro en este realizador, una de las mejores facultades, que en mi opinión puede tener un cineasta; la simplicidad.
Pero primero lo primero, lo conocí con Temporada de Patos, cinta que nos narra lo que sucede un domingo cualquiera en el que se va la luz y cuatro personajes se ven forzados a convivir; así de sencilla la trama. Entonces ¿qué es lo que sucede? Fernando, nos permite formar parte de la vida de sus personajes; y para esto no usa diálogos pretenciosos o evidentes, tampoco música intensa / dramática y mucho menos no obliga a ver qué pasa con cada uno de los involucrados; simple y sencillamente deja que nosotros formemos parte de la vida de sus personajes y que encontremos en sus vivencias, alegrías, tristezas, frustraciones , sueños, etc, pedazos de nosotros mismos. Y, para ésto ¿qué necesitó? un departamento en Tlatelolco y listo; no tuvo que mostrarnos a un caótico mundo infértil , ó trasladarnos a un majestuoso realismo mágico y mucho menos llevarnos de viaje por Japón, Marruecos y México uniendo historias pretenciosas y adornadas. Lo único que hace es mostrarnos la vida tal y como es, una vida que no se detiene ante nada.
Es así como sucede en su más reciente largometraje Lake Tahoe ; donde un joven choca su Tsuru rojo y en la búsqueda de un mecánico se topa con personajes llenos de historias que se cuentan con tan solo verlos y a final lo que se encuentra es la dura y fatal realidad; cosas que suceden, que duelen, pérdidas que pesan; sentimientos que gritan por dentro, que dan ganas golpearse sin cesar contra la pared ¿y eso qué es? la vida misma; emoción tras emoción.
Es en ésta travesía donde encuentro mi tan adulada simplicidad. Fernando Eimbcke nos muestra la frustración de una joven ante una decisión pasada que le cambio la vida sin la necesidad de darnos un ensayo sobre la moral y la juventud; nos muestra la soledad y dolor interno de un viejo cuya única compañía es Sica, un perro; sin llenarnos de anécdotas trilladas; también nos presenta a un chavo soñador e incomprendido, fanático de Bruce Lee y las artes marciales sin tener que utilizar diálogos barrocos o maquillados; y desde luego nos involucra con su protagonista, nos inunda de sus pesares, de sus buenas intenciones y nos adentra a un terreno lleno de dolor; escondido en lo más profundo de su ser; todo esto sin tener que mostrarnos imágenes y diálogos explícitos.
En la filmografía de este cineasta se viven ambientes melancólicos, silencios, ritmos lentos, fades, uno que otro plano secuencia y momentos que en ocasiones podrán parecer aburridos; pero que siempre tienen una razón de ser. Nos muestra realidades sin necesidad de adornar sus historias, su fotografía o sus producciones. Lake Tahoe es sencilla y brutal como la vida misma. Todo un reto fílmico, lograr una película tan compleja en contenido pero simple en su construcción. Ahí mi tan mencionada cualidad del realizador; la mayor parte de su esencia, su pasión por el cine; tanto así que no se vende ni abarata, que no pretende, que simplemente filma y sus resultados lo dicen todo: ganador en Berlín y Sundance; partícipe en Cannes, Helsinski, San Sebastián, nominada a los Goya, distribuida en Londres y así podría seguir y seguir, peeeero.....
.....a la vez sería más irónico y doloroso puesto que en México, su país, la cinta fue vagamente distribuida y asistida (5 cines, 5 salas, 5 copias; por si querían números); se habla poco o nada de la cinta y lo más molesto aún, se enviará Arráncame la Vida (pretenciosa, sobre actuada, sin contenido, simplemente un producto más, empapado de publicidad y desde luego; ahí les van los nímeros: más de 40 cines, 500 copias, 100 salas. Premios= cero, película= regular/ mala) a los Óscares; que seguro no le importan en Eimbcke pero que: uno- Lo nominarían seguro y dos- le abrirían muchas puertas, sobretodo para seguir filmando, todo esto a alguien que se dedica a hacer digno al cine mexicano mediante su inmenso talento y ¿cómo le pagamos? es de pensarse ¿no lo creen?
Yo, le dedico éste espacio a un Eimbcke cotidiano, fresco, sencillo, original, inocente y ante todo deslumbrante.
Felicidades Fernando.....


































