
El Reemplazo
Actualmente hemos adoptado un sedante mediocre y que a largo plazo nos deja con la sensación de que vivimos muchas cosas, pero realmente ninguna sobresale ó nos dejó una gran huella; hoy en día vivimos con el pretexto de que todo es reemplazable. Hemos dejado de estar dispuestos a dar nuestro máximo como seres humanos, porque al final de todo, no recibir el máximo es una remuneración injusta y poco digna. Llenamos nuestra vida de "reemplazos" : jóvenes prepotentes que destrozan un auto y simplemente piden otro, niños que pierden su mascota e inmediatamente sus padres les compran otra; estudiamos carreras que nos dejen millones y no aquella que en realidad nos apasiona y así vivimos día a día; con la falsa pero siempre conveniente idea de que todo puede cambiarse cuando se desee o necesite.
En cuántas ocasiones nos hemos preguntado si el amor como tal existe; si es posible que perdure; si surge por si mismo; si su llegada es producto de una búsqueda o si es realidad aquella teoría de la casualidad. Pero de qué sirve preguntarse tantas cosas si sólo tomamos esas respuestas que se ajustan a nuestras necesidades y conveniencia. Vivimos preocupados por las consecuencias; nos indignamos antes las estadísticas de divorcios; nos sentimos inseguros respecto a la fidelidad como realidad, y es así como pasamos el tiempo creyendo que aquel llamado "sentimiento más hermoso" en verdad es un generador de sufrimiento, dudas y miedos.
Llega el momento en el que nos encontramos en una relación y comenzamos a formar parte de todo lo que involucra; una sensación de felicidad acompañada del miedo a ser lastimado y es entonces cuando cometemos el primer error; arriesgamos poco y lo esperamos todo a cambio. Tiempo después elevamos nuestra apuesta, nos sentimos un poco más seguros y comenzamos a elevar nuestra apuesta pues en realidad nos sentimos felices y enamorados; hasta que llega el momento difícil: amar. Muchos abandonan en ese momento pues prefieren vivir de pequeñas y satisfactorias cosas, pero aquellos que continúan y dicen amar son puestos a prueba cuando son alcanzados por la confrontación de ciertas situaciones. Pasan cinco años de matrimonio y comienzan a brotar emociones por otra persona y entonces decidimos reemplazar a nuestra pareja pues aquella nueva adquisición nos da la sensación de que es el verdadero amor; pero ¿qué sucede años más tarde? El resultado fue que no lo era, entonces significa que necesitamos un reemplazo.
También hay relaciones largas que se ven interrumpidas porque uno desea estudiar su maestría en Europa y creemos que el destino nos separa porque no era el verdadero amor y éste seguramente se encuentra en Madrid; se tiene una relación de dos años hasta que llega el momento de regresar a nuestro país, pero no hay problema porque seguro la mujer de los sueños está en México y aunque se fue muy feliz en las relaciones pasadas, siempre creemos que habrá algo mejor.
Otros reciben grandes ofertas de trabajo, de igual forma se van a ganar en euros, libras o dólares porque el amor verdadero llegará y seguramente será mejor; aún cuando sabíamos que eramos felices. Y es así como transcurren años, se convierten en décadas y éstas en una vida a medias. Cambiamos al amor por un impulsos; por "más experiencias"; por un par de dígitos más en nuestra cuenta bancaria; pero al final nuestra "otra mitad" nunca llegó, y todo lo que tenemos son ex-parejas, ex-esposas, hijos, hijastros, etc; pero eso sí, un título enmarcado en la pared del estudio de la casa y un BMW en nuestra entrada.
En verdad es momento para reflexionar acerca de qué es lo que realmente buscamos en nuestras vidas y dejar de etiquetarnos como "seres reemplazables". Abandonemos el asombro ante un divorcio, las lágrimas producto de nuestra apodada separación por destino; es verdad que éste existe, pero no olvidemos que uno forja el propio. Arranquemos del amor la fecha de caducidad que le ponemos. Los tiempos no han cambiado, nosotros hemos cambiado; dejamos de pensar en los demás para imponer nuestros intereses y sí, llenamos nuestras vidas de cientos de experiencias, pero ninguna es tan intensa como el ahora utópico amor. ¿Por qué hace un siglo una guerra no separaba a las parejas? ¿Por qué hace años el dinero no era motivo para finalizar una relación? ¿Por qué todo eso queda plasmado en novelas y filmes y ya nunca más se vive? Y creo que de todas las preguntas es ésta la más fácil de responder; porque la única realidad es que hoy en día vivimos del reemplazo.


2 comentarios:
Donnie... me encanto lo que escribiste.
Nada mas no me gusto la parte en la que se desacredita al que se va a otra ciudad por ganar en dolares y tiene un BMW en la puerta.
Lo tomo como una afrenta personal... haha
Te mando un abrazo y por cierto me gustaron tus fotos... sigue publicando!!!!
donnie me encanto lo que escribiste esta muy bueno
solo una pregunta
aveces hay cosas que debejos remplazar o cosas que superar ya sea vivencias o personas pero simpre hay algo que recodar?
me gusto mucho sigue publicando que seguire leyendo
sale
suerte
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